lunes, 10 de diciembre de 2007

Carta a los Reyes Magos


“Ya llegan los Reyes Magos, ya llegan..."

Pues sí, la Navidad está a las puertas y como todos los años nos invade la publicidad de juguetes maravillosos y nuestros hijos se vuelven locos pidiendo que si un día una cosa y al otro cambian de idea, al final ya no saben ni qué pedir, porque realmente, la mayoría de ellos tienen de todo y se aburren de ello. Para unos mucho, para algunos menos y para otros “NADA”. Precisamente de este “NADA” quería hacer un llamamiento a vuestro subconsciente.


Os relato dos cartas para que vuestros hijos elijan la que más les impacte. Si eligen la primera, son concientes de que no todos somos iguales, si eligen la segunda, tenemos que reflexionar sobre ello:

“Queridos Reyes Magos: este año quiero pedir ese coche maravilloso de cartón, con esas ruedas que, cuando se rompen, mi papá encuentra siempre repuestos en el basurero. Para mi hermana pido esa muñequita hecha de un calcetín viejo rellena de paja con unos pelos de lana y ojos de aceituna. Lamentablemente los juguetes del año pasado se rompieron y mira que los cuidamos mucho. Para mis papás, con un platito de arroz y un poquito de carne para dar, aunque sea, sabor, serían felices”.

"Queridos Reyes Magos: este año quiero pedir la Playstation con ese juego de guerra donde matan a mucha gente. Es que Pablito se lo pidió el año pasado y yo no voy a ser menos. También quiero ese coche fantástico eléctrico para pavonearme ante mis amigos (más bien lo pide papá, que le encanta). Para mi hermana pido ese bebé que hace de todo, claro que, con el carrito de paseo, la trona y todo eso. Es que Pepita se lo pidió el año pasado y no va a ser menos. También quiere la Nintendo para jugar con sus amigas cuando se junten. Los juguetes del año pasado ya nos aburren. Para mis padres, pues esas cosas que se piden todos los años y que no sirven para mucho. Total, ellos ya compran lo que se les antoja durante todo el año”.


Desearía que nos concienciáramos de ese “NADA” a la hora de ayudar a nuestros hijos a escribir la carta a los Reyes Magos y nos acordáramos de ello, no sólo por estas fechas, si no, durante todo el año. Si los juguetes de nuestros hijos ya les aburren, no los dejéis en un cajón o en el trastero olvidados, por favor, entregad estos a instituciones que puedan repartirlos a esos niños deseosos, que para ellos sería la gran ilusión de sus vidas.

A los padres, que compramos tanta comida para estas fiestas navideñas, con tal de que no falte de nada compramos con exageración, les recuerdo que ese “platito de arroz” que tiramos a la basura, otros lo esperan desesperadamente. Todos tenemos que aportar nuestro granito de arroz para una sociedad mejor. Todos tienen derecho a ser un poquito más dichosos, porque al final, todos vamos a un mismo lugar.

Supongo que la mayoría tomamos esa iniciativa todos los años, aún así, me gustaría recordarlo. Por ello, invito a todos los lectores que el 23 de diciembre, víspera de Nochebuena, nos desplacemos a alguna institución cercana a nuestro domicilio para depositar esos “juguetes aburridos”, que para otros no lo son, aunque esto debería llevarse a cabo durante todo el año.

¡Feliz Navidad!